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Enlaces en las entradas

En cada una de las entradas de aniversarios va el enlace público para que podáis ver el episodio, o la película, correspondiente a dicha entrada. Si alguno no funciona, por favor, decírmelo e intentaré localizarlo nuevamente para que podáis verlo. Recuerdo, esos enlaces están públicos en internet. Si alguna plataforma os da problemas, probar con activar la VPN SEGURA, eso ayuda a que se puedan ver los episodios o las películas.

La bella durmiente: humor y melancolía en el cuento de Shirley Temple’s Storybook

 


Dentro de la primera temporada de Shirley Temple’s Storybook, Pernell Roberts participó en cuatro episodios, pero uno de los más recordados por su tono singular es La bella durmiente. Este capítulo, basado en el clásico cuento de hadas, combina la magia y la tragedia del relato original con un inesperado toque de humor que lo distingue de otras adaptaciones televisivas de la época.

La historia sigue la conocida trama de la joven princesa condenada a un sueño eterno por un hechizo, y del príncipe destinado a despertarla con un beso. Sin embargo, lo que hace especial esta versión es la presencia del rey Thorabone, a quien dio vida Pernell Roberts, un personaje que aporta una dimensión cómica y excéntrica al relato.

El rey Thorabone es un monarca de buen corazón, pero con un sentido del afecto tan peculiar como su carácter. Entre sus gestos más memorables se encuentra el de regalar animales muertos a la princesita, un detalle que, lejos de resultar macabro, se convierte en una muestra del humor absurdo y entrañable que recorre el episodio. Roberts da vida al rey con una mezcla de solemnidad y torpeza que genera un contraste delicioso con la atmósfera melancólica del cuento.

Mientras la princesa duerme, el reino continúa su vida envuelto en una maraña de comedia y confusión, donde los personajes secundarios intentan mantener la normalidad en medio de la tragedia. Este equilibrio entre lo trágico y lo cómico es uno de los mayores aciertos del episodio: la tristeza del hechizo se ve suavizada por la humanidad y el humor de quienes quedan despiertos.

El trabajo de Pernell Roberts destaca por su capacidad para moverse entre la farsa y la emoción sin perder credibilidad. Su rey Thorabone no es un bufón, sino un hombre que intenta sobrellevar la desgracia con gestos torpes y cariño mal expresado. Su trabajo demuestra una comprensión profunda del tono narrativo, donde la ternura subyace a la risa y la tristeza a la comedia.

La bella durmiente en Shirley Temple’s Storybook es un ejemplo de cómo la televisión de los años cincuenta podía reinventar los clásicos con sensibilidad y originalidad. Gracias a la presencia de Pernell Roberts, el episodio adquiere una textura única, donde el humor no destruye la magia, sino que la enriquece. Su rey Thorabone se convierte así en una figura inolvidable: un hombre amoroso, excéntrico y profundamente humano, que sigue haciendo reír incluso mientras el reino duerme.

Podéis ver el episodio AQUÍ.

Zane Grey Theatre: el honor perdido en Utopía, Wyoming


 El episodio 29 de la segunda temporada de Zane Grey Theatre, titulado Utopía, Wyoming, marcó la primera aparición de Pernell Roberts en la serie, y con ella, una de las interpretaciones más memorables de su carrera temprana en televisión. Este capítulo, emitido originalmente en 1958, combina el drama moral con la tensión del western clásico, explorando los límites del honor, la lealtad y la redención en un mundo que intenta dejar atrás las heridas de la Guerra Civil.

La historia comienza cuando dos topógrafos del gobierno llegan a un remoto pueblo fantasma en el territorio de Wyoming. Lo que parecía un lugar abandonado resulta estar habitado por un grupo de exsoldados confederados que, tras la derrota, decidieron ocultarse del mundo y fundar su propia comunidad secreta. Su existencia, basada en el aislamiento y el silencio, se ve amenazada por la llegada de los forasteros, y los líderes del grupo deciden impedir que los visitantes se marchen para mantener su escondite a salvo.

Entre los habitantes del pueblo se encuentra Jet Mason, a quien dio vida Pernell Roberts, un antiguo héroe confederado que carga con el peso de su pasado y con un sentido del deber que lo distingue del resto. Mason es un hombre de principios, respetado por su valor, pero también consciente de que vivir escondido es una forma de negar la vida misma. Su presencia introduce una tensión moral en la historia: mientras algunos de sus compañeros prefieren mantener el secreto a cualquier precio, él comienza a cuestionar si la lealtad al grupo justifica el sacrificio de la libertad y la humanidad.

El episodio alcanza su punto más emotivo cuando un niño pequeño cae en un pozo, y Mason arriesga su vida para salvarlo, demostrando que su heroísmo no pertenece solo al pasado. Más adelante, su coraje se pone nuevamente a prueba cuando rescata a una mujer víctima de la ambición y la violencia de uno de los exconfederados, un acto que lo enfrenta directamente con sus antiguos camaradas y lo obliga a elegir entre la obediencia ciega y la justicia.

El trabajo de Pernell Roberts dota al personaje de una profundidad poco común en la televisión de la época. Su Jet Mason no es un héroe idealizado, sino un hombre marcado por la guerra, que busca redimirse a través de sus acciones. Con su voz grave y su presencia serena, Roberts transmite la lucha interna de un soldado que, incluso en tiempos de paz, sigue combatiendo por lo que considera correcto.

Utopía, Wyoming es un episodio que resume la esencia del western moral de los años cincuenta: hombres enfrentados a su pasado, dilemas éticos en tierras desoladas y la búsqueda de redención en medio del silencio. Para Pernell Roberts, fue el inicio de una relación duradera con el género y una muestra temprana de su capacidad para dotar de humanidad y complejidad a cada personaje que interpretaba. En Jet Mason, el actor encontró uno de sus primeros colosales héroes televisivos: un hombre que, incluso entre fantasmas del pasado, eligió la vida, la verdad y el honor.

Podéis ver el episodio AQUÍ.

Pasaje a Kathmandú: inocencia, misterio y ambición en las montañas del Himalaya

 


Pasaje a Kathmandú es una película que combina el encanto de la aventura juvenil con el misterio y la intriga propios del drama. Estrenada a finales de los años ochenta, la cinta presenta una historia ambientada en los exóticos paisajes de Nepal, donde la belleza natural contrasta con los secretos y peligros que acechan a sus protagonistas.

La trama sigue a una joven interpretada por Milla Jovovich, que viaja con sus padres y su hermano a Nepal. Al principio, la adolescente se muestra reacia a abandonar su hogar y su vida cotidiana, pero su perspectiva cambia cuando conoce a un joven apuesto que resulta ser un príncipe. Lo que comienza como un encuentro romántico y lleno de curiosidad pronto se transforma en una historia de descubrimiento y peligro, cuando salen a la luz los secretos que el príncipe oculta y las verdaderas intenciones de quienes lo rodean.

Entre los personajes más destacados se encuentra el profesor Harry Hadley-Smithe, a quien da vida Pernell Roberts, cuya presencia aporta una tensión constante a la historia. Hadley-Smithe es un académico ambicioso, obsesionado con el conocimiento y el poder que puede obtener de los misterios del lugar, así como la fama que, con ello, se puede ganar. Su aparente interés científico encubre una codicia que pone en riesgo no solo a la familia visitante, sino también a los jóvenes protagonistas.

Roberts dota al personaje de una mezcla de elegancia intelectual y amenaza latente. Su trabajo hace del profesor un antagonista complejo, más ambicioso que intrínsecamente malo, pero igual de peligroso. En sus manos, Hadley-Smithe se convierte en el símbolo del hombre que, cegado por su deseo de control, pierde de vista la humanidad de quienes lo rodean.

La película equilibra el tono de aventura con momentos de introspección y emoción. A través de los ojos de la joven protagonista, el espectador experimenta el asombro ante un mundo nuevo, la emoción del primer amor y el miedo ante la traición y el peligro. Los paisajes de Nepal, filmados con una fotografía luminosa y envolvente, refuerzan el contraste entre la pureza del entorno y la oscuridad de las motivaciones humanas.

Pasaje a Katmandú es, en esencia, una historia sobre el crecimiento, la confianza y la pérdida de la inocencia. Milla Jovovich ofrece una interpretación fresca y natural, mientras que Pernell Roberts aporta el peso dramático que sostiene el conflicto central. Juntos, sus personajes representan los dos polos de la historia: la juventud que busca comprender el mundo y la ambición adulta que intenta dominarlo.

Con su mezcla de romance, aventura y peligro, la película deja una reflexión clara: incluso en los lugares más hermosos, la verdadera amenaza puede provenir del corazón humano.

Podéis ver la película AQUÍ.

Un otoño dedicado a la música de Pernell Roberts

 


Con la llegada de los meses de junio, julio y agosto, el calendario de aniversarios se vuelve más tranquilo. En este periodo solo se conmemoran  cinco aniversarios en junio, un aniversario en julio y otro en agosto, pero eso no significa que el blog se detenga para siempre; al contrario. Más adelante os comentaré más cositas, pero... adelanto que septiembre será una oportunidad perfecta para explorar una faceta menos conocida, pero igualmente fascinante, de Pernell Roberts: su música.

Durante los meses de otoño, entre aniversarios, el espacio se transformará en un recorrido sonoro por la voz y el talento musical de Roberts. Cada entrada estará dedicada a una de sus interpretaciones, permitiendo escucharlo cantar y conocer con quién colaboró en caso de que haya participado en su creación.

Además, se incluirán las letras de las canciones que localice, para disfrutar plenamente de su contenido y apreciar la sensibilidad artística que Pernell imprimía en cada nota. Su voz, profunda y cálida, revelaba una conexión genuina con la música folk y las baladas tradicionales, géneros a los que daba vida con la misma honestidad con la que abordaba sus papeles en teatro, cine, documental o televisión.

Así, mientras el otoño avanza, el blog seguirá activo, celebrando no solo los aniversarios, sino también la dimensión musical de un artista completo. Será un homenaje a la versatilidad de Pernell Roberts, un hombre que no solo daba vida a personajes complejos, sino que también cantaba con el alma.

Y aunque no tiene que ver con Pernell, en parte sí, ya que mientras yo me deleitaba escuchándole cantar, me salieron dos relatos que ya están a la venta en Amazon. Son los llamados "RELATOS DE HOY". Disfruté mucho escribiéndolos mientras le escuchaba. Si queréis echarles un vistazo... EL ENLACE ES ESTE.

Hot Rod (1979): velocidad, corrupción y el poder de la rebeldía

 


Estrenada en 1979 y rodada un año antes, Hot Rod es una de esas películas televisivas que capturan el espíritu de la América rural de finales de los setenta. En ella, la pasión por los autos, la velocidad y la libertad se enfrentan a las estructuras de poder y corrupción locales. Dirigida por George Armitage, la cinta combina acción, drama y una dosis de crítica social, convirtiéndose en un clásico menor del cine de carreras hecho para televisión.

La historia sigue a un piloto de carreras que llega a un pequeño pueblo con la intención de participar en un campeonato local. Su sueño es simple: competir, ganar y demostrar su talento al volante. Sin embargo, pronto descubre que el juego está amañado. El sheriff Marsden, a quien dio vida Pernell Roberts, controla el pueblo con mano de hierro y ya ha decidido que el ganador será su propio hijo. Lo que comienza como una competencia deportiva se transforma en una lucha por la justicia, la dignidad y la libertad individual frente a la corrupción del poder.

El personaje del sheriff Marsden es el eje moral oscuro de la película. Roberts lo interpreta con una mezcla de autoridad, cinismo y carisma que lo convierte en un villano fascinante. Su sheriff no necesita gritar ni recurrir a la violencia abierta para imponer su dominio; basta su mirada fría y su tono calculado para dejar claro que nadie desafía su control sin pagar un precio. En su actuación, Roberts logra transmitir la corrupción como una forma de poder cotidiano, disfrazada de ley y orden.

La tensión entre el joven piloto y Marsden simboliza el enfrentamiento entre dos visiones del mundo: la del individuo que busca abrirse camino por mérito propio y la del sistema que protege privilegios heredados. A medida que avanza la trama, la carrera deja de ser solo una competencia automovilística para convertirse en una metáfora de resistencia contra la injusticia.

Hot Rod destaca por su ritmo ágil, sus secuencias de conducción bien filmadas y su retrato de la América profunda, donde la velocidad se convierte en una forma de rebelión. Pero lo que realmente eleva la película es la presencia de Pernell Roberts, que dota al sheriff Marsden de una complejidad poco habitual en los antagonistas televisivos de la época. Su interpretación demuestra que, incluso en un papel de villano, podía proyectar una fuerza magnética y una elegancia que lo distinguían del resto.

Con Hot Rod, Roberts añadió a su filmografía un personaje memorable: un sheriff corrupto que representa el abuso de poder, enfrentado a un héroe que solo busca correr libre. Una historia de motores, orgullo y justicia que, más allá de la pista, sigue resonando como un retrato del eterno conflicto entre el poder y la integridad.

Podéis ver la película AQUÍ.

Palo y Astilla: el falso profeta y la justicia ingeniosa en The Golden Fleece

 


El episodio "The Golden Fleece" de la serie Palo y Astilla (título original Feather and Father Gang) es uno de los más recordados por su tono oscuro y su retrato de la manipulación moral. En esta entrega, la trama se adentra en el mundo de los falsos predicadores y los fraudes disfrazados de fe, ofreciendo una historia que combina el drama criminal con la astucia característica de sus protagonistas.

El episodio presenta a Meminger, un evangelista carismático a quien da vida Pernell Roberts, cuya fachada de santidad oculta un alma corrupta. Meminger ha construido su reputación sobre la mentira, utilizando la religión como herramienta para enriquecerse y controlar a sus seguidores. Sin embargo, su mundo comienza a desmoronarse cuando una joven universitaria —compañera de clase de Feather Danton— descubre sus engaños y amenaza con exponerlo como un fraude y un ladrón.

En un giro trágico, Meminger asesina a la joven para silenciarla, creyendo que su crimen quedará impune gracias a su influencia y su habilidad para manipular a los demás. Pero no cuenta con la determinación de Feather y su padre, Harry Danton, quienes deciden tenderle una trampa. Con su ingenio habitual, crean una elaborada estafa para desenmascarar al asesino y llevarlo ante la justicia, utilizando las mismas armas que él empleaba: la mentira y la apariencia.

El trabajo de Pernell Roberts es el corazón del episodio. Su Meminger es un villano complejo, que combina el encanto del líder espiritual con la frialdad del criminal. Roberts logra transmitir la dualidad del personaje con una sutileza inquietante: su voz serena y su mirada segura contrastan con la violencia interior de un hombre que se cree intocable. En sus manos, el evangelista se convierte en una figura tan fascinante como repulsiva, un símbolo del poder corrompido por la ambición.

El contraste entre la fe genuina y la manipulación religiosa es uno de los temas centrales del episodio. The Golden Fleece no solo funciona como un relato policial, sino también como una crítica a quienes utilizan la devoción ajena para beneficio propio. Feather y Harry, con su mezcla de inteligencia y sentido moral, representan la justicia creativa frente a la hipocresía institucional.

Con una trama sólida, un ritmo ágil y una actuación memorable de Pernell Roberts, The Golden Fleece se destaca como uno de los capítulos más intensos de Palo y Astilla. En él, la serie demuestra que la verdad puede revelarse incluso a través del engaño, y que la justicia, aunque disfrazada, siempre encuentra su camino.

Podéis ver el episodio AQUÍ.

Pernell Roberts: más allá del vaquero de negro

 


El 18 de mayo de 1928 nació en Waycross, Georgia, Pernell Elven Roberts Jr., un artista que trascendió las etiquetas y los estereotipos de la televisión estadounidense. Aunque para millones de espectadores siempre será recordado como Adam Cartwright, el hijo mayor de Bonanza, su legado va mucho más allá del sombrero negro y el revólver al cinto. Roberts fue un actor de una profundidad inusual comprometido con su arte, y un hombre que nunca dejó de buscar autenticidad, tanto en su trabajo como en su vida.

Desde sus primeros pasos en el teatro, Roberts mostró una pasión por los textos clásicos y una voz poderosa que lo llevó a interpretar a Shakespeare, Molière y O’Neill con la misma naturalidad con la que más tarde cabalgaría por el Viejo Oeste televisivo. Su formación teatral le dio una presencia escénica inconfundible: cada gesto, cada pausa, cada mirada estaban cargados de intención.

En el cine y la televisión, su carrera fue tan diversa como valiente. Además de Bonanza, participó en producciones como The Paper Chase, The Streets of San Francisco, Desperado, Hot Rod y Assignment: Múnich, entre muchas otras, sin olvidar por supuesto a Trapper John, MD, ni a su Hezekiah Horn de Jóvenes Jinetes. En cada una de ellas, Roberts demostró que podía ser tanto el héroe íntegro como el villano complejo, el hombre de acción o el pensador introspectivo. Su talento no conocía fronteras de género ni formato.

Pero su inquietud artística no se limitó a la actuación. Roberts también exploró la música, destacando por su voz barítona y su gusto por el folk y las baladas tradicionales. En los años sesenta y setenta, grabó y participó en programas musicales, mostrando una faceta más íntima y personal, alejada del personaje televisivo que lo había hecho famoso. Sin olvidar que fue coautor de muchas de las baladas que cantaba. 

Fuera del escenario era hombre de firmes convicciones. Defendió la igualdad racial, los derechos laborales y la libertad creativa en una industria que muchas veces prefería la comodidad del conformismo. Su salida de Bonanza fue un acto de coherencia: no quería formar parte de una serie que, para él, no reflejaba la realidad social ni ofrecía evolución a sus personajes.

Hoy recordar a Pernell Roberts es celebrar a un artista completo, un hombre que se negó a ser encasillado, que entendió la actuación como una forma de verdad. Su trayectoria en cine, televisión, teatro, documentales y música, demuestra una vida entregada al arte con pasión e integridad.

En cada papel, Roberts dejó una huella de autenticidad. No fue solo un vaquero vestido de negro que sabía montar y disparar; fue un intérprete que supo mirar más allá del guion, un hombre que eligió ser fiel a sí mismo antes que a la fama. En su aniversario, su legado sigue recordándonos que el verdadero talento no necesita artificios: solo honestidad, coraje y una voz que, como la suya, nunca se apaga.

Desde este blog, se le recuerda cada día con mucho más de lo que se viene y de lo que ya dejé una pista el pasado 8 de marzo, cuando este blog cumplió un año. TENÉIS LA INFORMACIÓN AQUÍ. Y os dejo también el enlace donde podéis ver todos los aniversarios que, hasta este momento, se han celebrado en el blog. Informo de que ESTA LISTA es modificada cada vez que hay un aniversario, y el próximo es el 21 de mayo. 

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