-No me gusta que enfermes -me dice Eugene sentado a mi lado. Mi observa serio, la mirada triste.
-Ya, ni a mí tampoco me gusta estar enferma... qué hago? -pregunto sin buscar una respuesta porque no la necesito, sé que solo puedo dar tiempo al tiempo, mi enfermedad lleva conmigo mucho tiempo y no se va ir de la noche a la mañana.
-Ven conmigo, apóyate en mí. Otra cosa no puedo hacer... si sirvo de apoyo algo seré...
Obedezco. Me apoyo en su pecho. Su corazón late lento y pausado. El mío deprisa. Estoy helada. Él me abraza intentando que entre en calor pero no puedo. Cuando logro entrar en calor es por un sofoco. Los médicos dicen que es la menopausia ja, les digo yo, ¡si me pasa desde los 13 años! ¡Qué niña de 13 años tiene menopausia!
Dejo pasar el tiempo. Me muevo un poco y pongo música en el ordenador. La música amansa a las fieras, dice un dicho, yo digo que bueno, amansará a lo que se quiera, a mí me alivia siempre, así que la pongo en un volumen bajo. En casa dicen que si pongo música es que estoy bien... ojalá fuera así, pero no lo es.
-Mientras escuchas la música, imagina que estás en un bosque, con un pequeño arroyo de agua cristalina susurrando, sin hacer ruido. Lo que se escucha bien es el canto de los pájaros. Es un canto armonioso, tranquilo, un canto que invita a disfrutar de el. Déjate arrullar por su canto y cierra los ojos, si te duermes, sueña con este bosque donde estamos solos y donde nadie nos molesta, ni interrumpe, ni exige... aquí solo estamos los dos, el agua cristalina para beber, los árboles para darnos frescos y sombra del sol y los pájaros para acompañar la música que tanto te gusta, y a mí también. Descansa.
Me rindo ante la petición de Eugene porque no tengo fuerzas, porque ya estoy agotada y ni saliva puedo tragar. He llegado al límite y es hora de parar. Por hoy, por mañana... por lo que sea, es hora de parar. Él se queda conmigo.
El trabajo avanza, eso no se detiene, va lento pero va, a casi un capítulo por día. De donde consigo sacar las fuerzas no lo sé. Supongo que de esa mirada que me atravesó cuando me llegó la idea del asesino redimido... es posible. Lo cierto es que el universo que se ha creado en torno a Eugene no es solo un relato, el relato que podéis leer AQUÍ es solo una puerta de entrada. Lo demás llegará muy pronto. Quizás me demore un poco por mi enfermedad, pero no importa. A más tardar en septiembre estará, de eso estoy segura.
Cuando la historia te habla, tu escuchas y obedeces, no tienes otra opción.
