En este capítulo, Pernell Roberts da vida a Joey Celeste, un hombre que busca protección tras decidir
abandonar la mafia. Lo que debía ser una operación sencilla para la agencia
U.N.C.L.E. se convierte en un auténtico caos. Los intentos de proteger a
Celeste fracasan uno tras otro, y la situación se descontrola hasta el punto de
que el propio fugitivo debe tomar las riendas. Con astucia, determinación y una
buena dosis de ironía, Joey Celeste logra lo que los agentes no pudieron:
llegar sano y salvo a la agencia que debía protegerlo.
El episodio combina acción, humor y un toque de crítica
hacia los métodos de los héroes televisivos de la época. El trabajo de
Roberts aporta carisma y profundidad a un personaje que, en otras manos, habría
sido solo un estereotipo. Su presencia revitaliza la serie y demuestra
cómo un solo episodio puede cambiar la percepción de toda una producción.
Aunque The Girl from U.N.C.L.E. no logró
consolidarse, este capítulo se mantiene como una joya escondida para los
amantes del cine y la televisión clásica. Una invitación perfecta para
redescubrir una serie olvidada y disfrutar de un Pernell Roberts en plena
forma, encarnando a un hombre que, contra todo pronóstico, decide salvarse a sí
mismo.
