Aunque el equinoccio cae el 22 de septiembre, este año yo inicio el otoño unos días antes, como un gesto poético: abrir la estación con calma, a mi modo, antes del cambio oficial.
Os comparto uno, para mí, de los poemas más bellos escritos al otoño. Su autora, Emily Bronte (1818 - 1848)
Caed, hojas, caed; morid, flores, marchaos;
que se alargue la noche y se acorte el día;
cada hoja es felicidad para mí
mientras se agita en su árbol otoñal.
Sonreiré cuando estemos rodeados de nieve;
floreceré donde las rosas deberían crecer;
cantaré cuando la putrefacción de la noche
se acomode en un día sombrío.
que se alargue la noche y se acorte el día;
cada hoja es felicidad para mí
mientras se agita en su árbol otoñal.
Sonreiré cuando estemos rodeados de nieve;
floreceré donde las rosas deberían crecer;
cantaré cuando la putrefacción de la noche
se acomode en un día sombrío.
Os invito a hacer lo que el poema dice; encontrar alegría en el proceso del cambio, encontrar vida y fortaleza en la estación.
Comencemos este domingo día 21. Celebremos un estreno que cumple 42 años. ¿Os apuntáis?
