En este episodio la situación había cambiado totalmente a la anterior participación y la dureza de la mirada, la sonrisa calculadora y la risa burlona ya te dicen más que cualquier guión. Es cierto que este personaje no termina bien, es el único que lo hace en esta serie, pero sí hay un patrón que se repite: la no violencia ante la pantalla, algo que sinceramente agradezco y sé que Pernell también.
Os lo digo porque conozco a muchas personas que necesitan ver la violencia para saber y comprender que un personaje es villano o no, pero con Pernell esto no sucede. Con Pernell, sus personajes sí dan muerte, sí provocan muertes, pero... esto es Misión Imposible, y a diferencia de muchas series de acción de su época, Misión Imposible se centra más en la tensión, la planificación y la inteligencia que en la violencia explícita. Eso hace que ver a Pernell en este contexto resulte aún más interesante: no se apoya en escenas espectaculares, sino en la sobriedad, el control y la ambigüedad, algo que manejaba como un albañil los ladrillos.

